Si vas a gastar… que sea en experiencias
- Diana Diaz
- 11 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Casi cerrando el año, si algo ayuda con el estrés y a mantener la cordura frente a las vicisitudes de la vida, son las experiencias que vivimos—sobre todo esas que disfrutamos, nos llenan el corazón y nos devuelven la alegría. En mi caso, hay dos que me pueden el alma: los conciertos y los viajes.
Nada como ir a un evento a disfrutar, rodearte de personas que (en su mayoría) van por lo mismo: ser auténticas, cantar, bailar y gozar sin pena. Cantar a todo pulmón, salir con amigos o familia y compartir esa energía que se contagia. Esa vibra te acompaña días.
Y aunque amo al 100% estar en mi casa—mi refugio, mis rutinas, mis gatos—también disfruto estos planes. Si estás dudando entre ir a esa obra de teatro, a ese concierto, o hacer ese viaje que te ronda la cabeza… no lo pienses tanto: ve. Disfrútalo. Porque cuando ya no estemos aquí, no importará lo que tuvimos, sino quiénes fuimos y lo que disfrutamos

Mini-manifiesto (por si necesitas un empujón)
La felicidad no se acumula: se vive.
Los recuerdos se revalorizan; las cosas, no siempre.
Salir de la rutina ensancha la mirada.
Compartir experiencias fortalece vínculos.
Cuidar el presupuesto no está peleado con disfrutar (hay opciones para todos).
Si quieres empezar hoy
Mira la agenda cultural de tu ciudad para el mes que viene y elige una obra/concierto.
Abre una “alcancía de experiencias” (un sobre, una app, un frasco): un monto fijo semanal.
Planea una escapada simple: un museo, un picnic, una caminata diferente.
Haz una lista de pendientes: ese lugar que siempre has querido visitar, ese artista que mueres por ver en vivo.
Gasta en lo que te ensanche el alma. Lo demás, con medida
Edición de estilo realizada con asistencia de IA.



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