top of page

Entre mitos y maullidos: así empezó mi vida con los gatos

  • Diana Diaz
  • 23 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

En 2015 quise volver a tener una mascota. Empecé a seguir fundaciones y descubrí el trabajo inmenso (y a veces doloroso y titánico) de quienes rescatan animales en situaciones de violencia y abandono. En ese proceso pensé en muchas formas de ayudar —a veces con donaciones, a veces difundiendo— hasta que decidí adoptar. Me incliné por un gato porque creía el típico mito que los rodea: “son más independientes, no te necesitan tanto”. Confieso que nunca había tenido gatos y caí en ese prejuicio.


Así empezó esta historia. Antes de adoptarlo sí pensé muy bien las implicaciones de tener una mascota: tiempo, dinero, cuidados, qué pasaría con él/ella si algo me ocurre, qué debía preparar para su llegada… En fin, como muchos dicen —y creo que es cierto, al menos en mi generación (soy millennial)— mis mascotas estuvieron más planeadas que muchos bebés, por polémico que esto suene.


Adopté a mi primer gato, Chimuelo, un gatito de dos meses, rescatado y recién esterilizado. Era diminuto, vulnerable y absolutamente tierno. Cuando llegó, era casi puras orejas. Con el paso de los días —como suele ocurrir al adoptar— una se enamora cada día, a punta de rutinas chiquitas, cuidados y miradas.


Aquí entendí algo (y también por qué a veces tienen mala fama): los comparamos con los perros. Esperamos que, siendo otra especie, se comporten igual; pero son distintos. Comparten algunos comportamientos, sí, pero otros son muuuy diferentes, y ahí está la magia de los gatos. Entenderlo hace parte del proceso de reconocimiento y de construir esa relación que crece día a día, de las rutinas que se van formando.


Quiero cerrar este post con un mensaje claro: no son un adorno ni un mueble. Son seres sintientes que se vuelven parte de tu familia.


Adoptar es un compromiso (de por vida)


Si decides adoptar, es para toda su vida: no es algo que se “devuelve” cuando se complica. Esto implica:


  • Tiempo: juego, limpieza diaria, observar cambios de ánimo o salud.

  • Dinero: alimento, arena, vet, vacunas, desparasitaciones, posibles urgencias.

  • Casa: adaptar espacios (rascadores, cama, arenero), proteger cables/plantas, enseñar rutinas.

Gatitos
Gatitos

Próximamente les contaré sobre mi primer gato, Chimi Chispita: su personalidad, sus mañas y lo que me enseñó sobre el cuidado diario.

Edición de estilo realizada con asistencia de IA.

Comentarios


bottom of page